Esperando el verano, el camino hacia la reparación integral de niñez y adolescencia afectada por femicidio
ALDEA y UNICEF presentan estudio
En el marco de la campaña nacional por la #ReparaciónYA, la Fundación ALDEA realizó una serie de eventos de difusión del estudio Esperando el verano: trayectoria de niños, niñas y adolescentes víctimas de femicidio en Ecuador, en las provincias de Guayas, Los Ríos, Sucumbíos, Orellana, Manabí y Esmeraldas.
Las provincias de la Costa fueron priorizadas debido a que concentran el mayor número de casos de femicidio en el país y, por tanto, el mayor número de niñas, niños y adolescentes afectados.
Foros de los encuentros en Guayaquil y Buena Fe
Las estaciones de una vida marcada por la escalada de la violencia femicida
El estudio recoge de manera cualitativa la experiencia de 76 familias de víctimas de femicidio en 15 provincias, reflejando la realidad de 151 niños, niñas y adolescentes. El levantamiento de información fue posible gracias a la colaboración de organizaciones de familias de víctimas de feminicidios (Madres Coraje, Red de Familias Afectadas por Femicidios, Madres Justicia), a organizaciones de sociedad civil en los territorios (CEPAM Guayaquil, Fundación Génesis Gabriela, Red de Casas de Acogida para mujeres víctimas de violencia, Fundación Nuevos Horizontes, Alianza Feminista para el mapeo de femi(ni)cidios) y a muchas activistas locales, a quienes agradecemos profundamente su participación y apoyo.
La información del estudio se presenta en cuatro secciones, con una analogía de las cuatro estaciones del año:
Otoño, como el momento de la ruptura, cuando ocurre el femicidio y se produce la caída abrupta de la estructura y dinámica familiar.
Invierno, que refleja el período más crudo: el duelo, la incertidumbre institucional, la precarización económica y la desprotección.
Primavera, como la etapa en la que comienzan a activarse redes de apoyo, acompañamientos y procesos de resiliencia.
Verano, entendido no como el olvido, sino como la posibilidad de reconstrucción y garantía efectiva del derecho a la reparación.
Esta metáfora permite comprender que la violencia no termina con el hecho criminal, sino que abre un ciclo prolongado de impactos o afectaciones profundas en la vida de las familias.
Fotos encuentros en Sucumbíos y Orellana
Diálogo interinstitucional itinerante
Los eventos fueron concebidos como espacios de diálogo entre sociedad civil, representantes de instituciones gubernamentales, organismos de la cooperación internacional, colectivos de mujeres defensoras y familias afectadas por femicidio. Todo se realizó en coordinación con representantes del personal de UNICEF en los territorios.
Alexandra Escobar, Oficial de Política Social de UNICEF Ecuador, presentó detalladamente los hallazgos del estudio y enfatizó la profunda preocupación por la situación de la niñez y adolescencia afectada por femicidio.
Durante las jornadas se reiteró la urgencia de acciones reales y coordinadas para lograr la reparación integral. La pregunta ¿Qué podría reparar tu vida si en tu niñez tu mamá hubiese sido víctima de femicidio? quedó latente, pues se requieren medidas urgentes con presupuestos suficientes, seguimiento y articulación interinstitucional.
Las voces de las familias: el impacto que no termina
Cada niño y cada niña que vivió el femicidio porta una historia que debe ser escuchada. Un elemento central fue la presencia de las familias de víctimas de femicidio, principalmente de las abuelas quienes hoy sostienen el cuidado de sus nietos y nietas. Sus testimonios recordaron que el femicidio no destruye únicamente una vida, sino que fractura y modifica las dinámicas familiares.
“¿Qué pasa con los huérfanos víctimas de femicidio? Niños abandonados, niños que en muchos de los casos vendrían a ser un arrimado más, de pronto en una casa que carece de recursos para la sostenibilidad y la manutención para cada uno de ellos.”
Foto de evento en Manta
La reparación integral es mucho más que una compensación económica
La campaña de difusión incluyó un recordatorio de que Ecuador tiene Ley Orgánica de Acompañamiento y Reparación Transformadora e Integral para Familiares de Víctimas de Femicidio y otras Muertes Violentas que fue aprobada en 2024. Pero sin reglamento y sin presupuesto, esta Ley corre el riesgo de convertirse en letra muerta.
Garantizar la reparación integral es lo mínimo que debería garantizar el Estado a las familias afectadas; madres, hijas o hermanas no pueden volver a la vida, pero sí se puede garantizar que sus familias tengan condiciones dignas para la vida: salud, trabajo, vivienda, educación, inclusión...
Uno de los mensajes más reiterados durante los encuentros fue que la reparación no puede reducirse a un resarcimiento económico de un bono de orfandad -cuyo monto no cubre las necesidades básicas-, sino que implica un conjunto de acciones concretas y sostenidas, entre ellas:
Atención integral en salud física.
Acompañamiento especializado en salud mental a largo plazo.
Seguimiento educativo que garantice permanencia y continuidad escolar, en todos los niveles.
Acceso a vivienda digna y entornos seguros.
Protección social estable y sin trabas administrativas.
Acceso a justicia no revictimizante.
Acceso a legalización plena de la custodia por parte de sus tutores.
El rol fundamental de la sociedad civil en los territorios
En cada provincia, los eventos contaron con el apoyo decisivo de organizaciones locales de la sociedad civil, cuyo trabajo de incidencia y acompañamiento resulta clave para el acompañamiento de las familias.
Agradecemos especialmente a:
La FEDE, Federación de Mujeres de Sucumbíos.
Fundación Ayllu Huarmicuna en Orellana.
CEPAM Guayaquil en Guayaquil.
Fundación Génesis Gabriela en Los Ríos.
Fundación Río Manta en Manabí.
CONAMUNECE, Coordinadora Nacional de Mujeres Negras en Esmeraldas.
Además, agradecemos a Fundación Nuevos Horizontes, Mujeres por la Justicia, Tejedoras Manabitas, Coalición Feminista Esmeraldeña (COFESME), Red de Mujeres Amazónicas, entre otras.
Son las organizaciones de sociedad civil quienes sostienen procesos de acompañamiento a familias víctimas de femicidio, son ellas quienes mantienen acciones para la exigibilidad de derechos y la incidencia política permanente en favor de una vida libre de violencias para mujeres y niñas. Su trabajo demuestra que, frente a la insuficiencia estatal, la sociedad civil ha asumido un rol activo en la protección de la niñez y sus familias afectadas por femicidio.
El desafío pendiente: coordinación efectiva
Finalmente, en todos los territorios se subrayó que la reparación integral exige una coordinación real entre justicia, seguridad, educación, salud y protección social. Sin articulación interinstitucional, los esfuerzos se fragmentan y las niñas y niños quedan atrapados entre trámites, derivaciones y demoras.
Garantizar la implementación efectiva de la Ley de Reparación no es un gesto simbólico: es una obligación legal y ética del Estado.
Porque sin reparación integral, no hay justicia completa.